Ardamos en el infierno.

Introducción plasta: 

¿Conoces el marasmo? Es una enfermedad que se registró en los orfanatos. Bebés aparentemente sanos entraban en un estado de depresión, dejando de mantener contacto visual, de alimentarse, de comunicar, hasta que «la enfermedad» les llevaba inevitablemente a la muerte. 

Hoy está comprobado que cuando el bebé recibe caricias y contacto amoroso a través de miradas provistas de ternura, el cerebro envía órdenes a la hipófisis, activando así el crecimiento. 

Cuando esto no ocurre de forma adecuada el crecimiento se detiene o se altera. La hipófisis recibe señales de tensión y segrega adrenocorticotrofina, estimula la glándula suprarrenal que segrega cortisona, que a su vez inhibe el crecimiento óseo.

…………………………………………………………………………………………………………………………………

Esto es lo que te cuenta la medicina. 

Yo te lo contaré a mi manera. 

El amor nos hace crecer. 

La falta de amor, nos fractura, como se fracturan los huesos. 

El amor es el sostén del universo y el de tu propio cuerpo. 

No es una cursilada. 

No es poesía. 

Es naturaleza biológica. 

Una naturaleza hermosa que, por jailopollas, hemos vestido de “debilidad” o “inmadurez”. 

Empecemos con preguntas retóricas. 

Sígueme el rollo. 

¿Cuál es la estructura que le da sostén a tu cuerpo? 

Los huesos.

¿Entiendes por qué, a nivel simbólico, los huesos están relacionados con el merecimiento del amor? 

La estructura de un niño que no tiene amor se vuelve porosa. 

Los huesos frágiles, débiles. Le cuesta sostenerse. 

¿Te suena? 

Así estamos todos. 

Porque a todos, de una forma u otra, nos ha faltado amor. 

Todos somos porosos.

Todos tenemos huesos frágiles. 

Todos venimos de experiencias donde brillaba la ausencia de amor. A los ojos de nuestro corazón.

Vivimos en camas donde crecemos, así como podemos, así como sabemos. 

Intentando volvernos adultos. 

Analogía número 1: 

Los niños, cuando crecen, tienen fiebre. 

Tu y yo también. De otro modo. 

Es curioso como cuando un niño tiene fiebre, rebajamos nuestro nivel de estrés dando la explicación simple de: está creciendo, es normal. Algunos acuden al apiretal.

¿Qué hacen las madres? Simplemente sostener eso. 

Pero lo más curioso es que los adultos seguimos viviendo fiebres de crecimiento. 

¿Acaso tú en tu cama no vives calores intensos? 
¿Acaso tú en tu cama no experimentas delirios o idealizaciones?
¿Acaso tú en tu cama no sudas?

La fiebre, en bio-descodificación, es el medio donde se da la reparación con la ayuda de los patógenos. 

No es para combatirlos. Sino las condiciones donde pueden proliferarse. 

Es decir, los patógenos son como los bomberos que llegan a apagar los fuegos, reparar tejidos, sanar agujeros. (#ojo: una reparacion por patógenos puede llevar a la muerte) 

La fiebre del amor es igual. 

Las relaciones son el medio donde se dan las reparaciones.

Pero claro, ¿quién en su SANO JUICIO lo ve así?  Depende de como quieras verlo.

Es curioso como cuando un adulto tiene fiebre, lo vivimos como una falta de madurez y como una enfermedad. ¿me vas pillando? 

Cuando en realidad las relaciones son el medio propicio para todo esto.  

Cuando en realidad la cama es mi escenario de vida. 

Cuando en realidad la fiebre es una señal de reparación y crecimiento. 

Cuando en realidad mis huesos siguen frágiles, porosos y yo estoy bien con ello. 

¿Y tú? ¿Cómo estás con tus agujeros?

Y ahora viene el listillo de turno y me dice que tener fiebre es estar enfermo. 

Y estás en todo tu derecho de pensar así pero te aseguro que te perderás una parte importante de la vida.

Básicamente porque, por si aún no te has dado cuenta, eres un organismo en crecimiento, siempre creces, nunca dejas de crecer. Y si dejas de hacerlo (piensas que todo está bien sólido en ti), aplaudamos esa rigidez.

Que no venga nadie a decirte que ya deberías ser un adulto, estar crecidito. 

Tener todos tus agujeros llenos. 

Mierda de perfeccionismo en el que vivimos. 

Contéstale de mi parte que se vaya un rato a la verga y que desde ahí se revise las fisuras, que quizás tiene tantas que se ha vestido de metal frío para sujetarse en algún punto de esta gravedad llamada vida. Porque ya te digo que pesa, la jodida. 

Consejo: escuchar segundo capítulo de la guía anticoaching. 

Sigo con el rollo. 

¿Por qué nuestros huesos son porosos? Precisamente para poder seguir creciendo, evolucionando, llenando huecos. 

Todas esas ambivalencias de mamá, todas esas ausencias de papá crean agujeros en nuestro sostén. Es inevitable. 

Papá y mamá no cumplen el ideal de perfección que llevamos. Y este perfeccionismo es  el que tendrás que romper hacia ti mism@. Hacia el idealismo de mis parejas. Hacia el idealismo del mundo.

Todos estos agujeros es lo que algunos llaman vínculo de apego. 

Puedes ponerle el nombre que te salga del papo. Yo lo único que pretendo es que te des el permiso de ser imperfect@.

Y aún así querernos. 

De eso se tratan las relaciones, de seres que inconscientemente se eligen para arder en las llamas del amor o en las llamas del infierno. 

Depende solo de cómo quieras verlo. 

Al final es una transmutación. 

Una pirogénesis interna. 

En química se sabe que cuando aumenta la vibración de los átomos de un material, aumentamos su temperatura. El efecto microondas. ¿Ese también lo conoces en tu cama? 

En religión se habla de un infierno llamado tierra.

En desarrollo espiritual, transmutación, upgraded, quema de karma. 

En psicología, superar la idealización de tus padres. 

Elige cómo quieres verlo. 

Porque igual por ahí vas a pasar seguro, herman@. 

¿Pero qué es lo que se quema? 

El dolor. 

Hasta que lo veas. 

Hasta que lo integres. 

Hasta que te quedes quieto en él. 

Y lo observes. 

Puedes elegir quedarte solo en tu cama a observar el dolor. OCURRE. LENTAMENTE.

O elegir a alguien que tenga la intención de acompañar tu fiebre y, por supuesto, tu la de acompañar la suya. 

Esto no se trata, pero ni en lo más mínimo, de hacerse cargo de la fiebre del otro. 

OJITO

Pero nos hemos equivocado mucho con los diálogos individualistas que reflejan sociedades aisladas. 

Y esto lo que quieren. Que te aisles, que te metas solico o solica en tu cama y pienses que eso lo tienes que llevar tu sola. 

Que nos separen a todos. 

No estoy hablando de que debamos vivir en comunas ni rollos hippies ochenteros. 

Estoy hablando de pura humanidad. 

Deberíamos ser el reflejo de la cooperación. Y míranos: Nuestras relaciones están basadas en la competición. 

-Ah no, este trauma yo no lo tengo, soy mejor que tú.

-Ah no, esta historia yo ya no la repito, la he aprendido. 

Las relaciones íntimas están hechas, como dice la palabra, para la creación de la intimidad. 

Y en la intimidad hay proximidad, en la proximidad, verdad. Y en la verdad, pirogénesis interna, o dicho de otra forma: amor. 

Los vínculos (sea cual sea el nivel de relación), son espejos donde aprender a amar nuestra imperfección. 

Y su función no es ser perfecto, no tener apego, no haber agujeros. 

Sino a verlos, primero, para después sanarlos.

Es a través del otro que yo veo los míos. Pero el otro no puede llenarlos. Tengo que llenarlos yo. 

Aha. Sí, Marga acaba de decir algo de manual. 

“iprindi a llinir tis pripios hiuquis”

Lee este trocito tantas veces como te sea necesario: 

(yo aún sigo internalizando):

Mi agujero 👉🏻Tu reacción a mi agujero.

Tu reacción a mi agujero 👉🏻 Mi reacción a tu reacción a mi agujero. 

Mi reacción a tu reacción a mi agujero 👉🏻Tu agujero. 

¿te has perdido? igual que todos, amig@. 

La función del apego (que es lo que se crea de forma natural en las relaciones, olvídate de ilusiones nivel búdico porque realmente no has venido aquí para eso)  en los adultos y en los niños, es decir, EN LOS HUMANOS, es la de crear seguridad.

Cita de Weiss.

La función de los vínculos de apego es acompañar a este proceso de introspección, Porque sencillamente los despierta para que sean vistos y transmutados a través del amor. 

Esto no significa hacerse cargo de los temitas del otro, nop. 

Esto significa predisponerse a la escucha de lo que está sintiendo el otro y no salir corriendo porque me come la culpa o el juicio interno. 

Esto significa comunicar de una forma muy asertiva mis agujeros sabiendo que son míos pero que estoy en vínculo contigo.
Entonces, no corro a contarlo al vecino, sino a ti. ¿Me explico? 

Esto significa acompañarse a mirar en lo profundo de cada uno y dar el sostén, la seguridad, de que el otro también pueda hacerlo.

Poder mirarme. Poder mirarte.

No huir de mí si estoy contigo. 

El vínculo de amor tiene la intención (y mira como lo complicamos nosotr@s) de potenciar las capacidades de la propia persona para superar las situaciones que supongan un reto a su seguridad. 

Que en cada corazón y en cada cuerpo es distinto. 

Por eso es tan tan importante abrirse a la vulnerabilidad.
Escucharse.

Decir las cosas. 

No saltar de una cama a otra. 

No abandonar el barco porque el otro está observándose un agujero que a mi me parece terrorífico, porque seguramente ahí te está dando pistas del tuyo propio. 

“Brindar al individuo la seguridad y la confianza para avanzar y participar de manera efectiva en el mundo” por ambas partes. 

¿Cómo? Es una cuestión de oferta y demanda que te iré explicando en próximos capítulos de este blog. 

Por ahora, cuida tu cama. Es un lugar de reparación. 

-No duermas con alguien a quién no te gustaría parecer. 

-No pretendas vivir en vínculos perfectos donde no existe el apego. 

-Aprende a crear vínculos imperfectos donde exista la seguridad de acompañar ambos procesos de crecimiento. 

Porque estos son inevitables. 

La vida nos empuja a ello. 

Por eso elige bien con quien vas de la mano.  

Nos vemos. 

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8 comentarios

  1. Gracias. Me encanta. Tienes una bonita manera de explicar de forma divertida, amena y sobre todo entendible. Mientras aprendo siento que el cuerpo está relajado porque hay informalidad 😉❤️

  2. Hola Marga,
    Creo que, muy a tu pesar, acabas de escribir el mejor texto Coach que he leído en mucho tiempo.
    Yo te sigo y me reconozco totalmente en tus palabras. He reconocido que mis padres no fueron perfectos, reconozco en mi pequeños traumas de infancia, que parecen bobadas pero que han creado momentos de mi vida y diseñado en parte mi personalidad. Voy siendo consciente, sanando y cambiando. El único quemazón que tengo a día de hoy es saber que yo tampoco soy perfecta, pero con un niño de 5 años, que cree que lo soy, la culpa, (podrías escribir un libro sobre la autoculpa de LAS MADRES) , lo que más duele es saber a pesar de mucho cuidado que yo le ponga, y de muchos estudios que haga, al final el también creará pequeños traumas de momentos, por mí. No se si me sigues… aunque le intento enseñar y guiar, el día a día, al final algún dia de cansancio, le gritas que por favor se duerma ya, que no puedes más , cosas que parecen pequeñas pero que él quizás recuerde y le duelan…

    1. No me jodas, eh Yovana. No me jodas. ¿Coach? ¿Yo?
      jajajajaja, claro que sí. Que le pongan el nombre que quieran ponerle. Yo solo vomito para mi, porque me sirve mucho escribir para ordenar aquello que llevo dentro. Y a quién le sirva, mejor que mejor.
      Sobre la culpa en la maternidad: Dices haber superado la idealización de los padres, pero cuando no eres perfecta como madre te sientes culpable.
      Pregunta de reflexión: Tu hijo también es un espejo tuyo. ¿Qué te invita a ver de ti cuando te culpas? ¿Qué te muestra?
      PD: cuidemos desde el amor, pero no intentemos criar a budas renacidos. Vienen a este mundo con la misma intención con la que tú has venido, vivir la polaridad del placer/dolor a través de la búsqueda del amor. Si no hay polaridad, no hay búsqueda. Esto no quiere decir que nos valga madre a partir de ahora lo que sienta el niño, sino entender que eso es inevitable porque. En la formación de la personalidad de un@ crí@, hay un período de frustración en el que deben entender que el mundo no es así como quieren. Ahí mismo ya hay conflicto y tu no lo puedes evitar. Como, por ejemplo, irse a dormir a una hora aceptable.

      Espero te sirva/os sirva.

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