¿Jugamos al teléfono roto?

¿Sabes de esos amigos que de tan amigos que son, se vuelven algo sobre protectores?

¿O de la típica relación de hermanos en la que «nos podemos odiar y dar de ostias, pero como alguien lo toque lo reviento»?

La relación con tu inconsciente es algo muy parecido. Lo que ocurre es que el mundo gris adulto nos ha hecho perder la capacidad de detectar la magia de la vida.

Nos hemos vuelto herméticos.
Y ya no hablemos de la versión PRO cuando le añadimos un uniforme. 
Ahí.
Ahí nos venimos arriba como adultos. 
Nos vestimos más de adultos. 

De mayores nos volvemos grises. Herméticos. Aquellos llamados realistas.

Hoy te traigo una luz de esperanza (😉) para que veas que sigue existiendo la magia en todos los rincones de tu vida y que tú, la vistes de mala pata.

El inconsciente es ese hermano, ese amigo sobre protector del que te he hablado antes, con el que nos damos de ostias, sin embargo, no hay nadie que nos despegue.

De pequeños somos uña y mugre con él, auténticos magos de la manifestación.
Pero de mayores nos desconectamos. Vivimos en el mundo de las reglas adultas. 

Dejamos de sacarle la lengua a los del coche de al lado en el semáforo; lo cambiamos por sacarle la mano, con el dedo apuntando bien alto.
Y no suele tener la intención de ser simpáticos.

Pero no te preocupes, querido terrícola gris y apagado: Si te desconectas de la magia, la magia viene a ti y te mete un dedo en la nariz pa’ que sepas que está ahí.

Y tú, con tu humor adulto, volverás a pensar en tu mala pata y a engrosar tu odio al mundo. 

Cuando en realidad, quien está ahí es tu amigo fiel (y no hablo de tu perro): tu inconsciente.

Como te has vuelto un ser amargado y sin ganas de juego, el inconsciente se ha adaptado a ti, se ha vuelto astuto (supone que es el 95% restante de tu mente) y ha creado una serie de «canales» para que por narices tengas que mirarlo. 

Quiero hablarte de esos canales, de los medios que usa el inconsciente para poder comunicarse contigo. Aunque si prefieres seguir viviendo en escala de grises, no sigas leyendo.

Veamos:

Por supuesto, el primero y más claro, tu cuerpo: los síntomas físicos son la forma más común y más clara (ahí va tartazo en la cara) que tiene tu inconsciente de decirte: mira, has cocreado esta situación para resolver algún temita, pero te ha pasado el tren de las 10.

Pruebe otra vez

EL segundo, un lapso lingual. Cuando dices una cosa, pero querías decir otra. El inconsciente se apodera de tu lengua. 

Vuelva a intentarlo

*No se vale utilizar este ejemplo para soltar paridas de sinceridad y excusarte en que «ha sido mi inconsciente». Que te veo, guapi.*

El tercero, un sueño. En este caso, te lo deja dulce pero no muy claro. De hecho, me encanta ver la neurosis humana en cuestión de «interpretación de sueños».
No te preocupes, haré algún curso completo sobre la magia de los sueños.

Los sueños son el lenguaje simbólico del inconsciente.

Cuando tu mente apaga el interruptor del control mental, el inconsciente puede volver a llevarte a la magia (que has perdido por llevar uniforme) y te enseña las cositas pendientes que debes hacer para recuperar ese poder creador.

Reinicie el sistema

El cuarto, el patrón relacional, mi preferido. Aparecen cierto tipo de molestias, estorbos, incomodidades, fastidios, desagrados que son algo repetitivos en ti cuando estás en relación. Cada vez que siento que me enfado o que me pongo triste con mi compañero, con mi hermano, con algún colaborador, visualizo en mi cuerpo un dedo metido en mi nariz repitiéndome: ¡revisa eso ya, c*!

Pulse aquí para más información

El quinto, el bucle mental, algo más tímido. La única diferencia entre el patrón relacional y el bucle mental es que con el bucle no tiene por qué existir un otro. Me basta conmigo, con la relación conmigo.
Este ya no es un dedo en la nariz, es uno en cada ojo.

Tienes actualizaciones pendientes

El sexto, humor en el contexto. En mi casa dicen: «entre broma y broma, la verdad se asoma». Muy cierto.
Las bromas tienen ese toque humor negro que muestra la parte inconsciente del ser humano. ¿O creías que estaban hechas para hacernos reír? Pues no. Es un intento del inconsciente para hacerte ver aquello en lo que tienes que trabajar y dártelo servido en un plato más apetecible para que no te dé tanto cague.

Advertencia: Aconsejamos al consumidor de este tipo de servicio de magia que lea atentamente la letra pequeña que esconde este canal de comunicación. Gracias

El séptimo, el miedo irracional. Este yo lo veo como la estampida de Jumangi. ¿Necesitas más información?
El miedo irracional tiene que ver con el simbolismo (que podríamos encontrar en los sueños), pero aplicado de forma bestial a la vida misma.

La salida es por el otro lado

El octavo, el cisne negro. EL ostión del siglo. Un accidente, algo que tenía todas las de salir bien y ha salido mal o algo que tenía todas las de salir mal y ha sido terrible. En estos casos, hasta puedo oír la risa burlona «muahahahaha» en plan banda sonora, de mi amiguete el inconsciente.

Cuidado. Suelo deslizante

Que no se diga que no intenta comunicar-se contigo. Ya lo único que le hace falta es el rótulo neón y meterte el dedo en el algún otro orificio.

Y ahora que sabes un poco más de esto, dime: ¿Cuál usa más ese «amiguete» contigo?

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2 comentarios

  1. Buenos días!!
    Madre mía que acertado y oportuno en el día de hoy, en el que me he despertado mi inconsciente con un dedo en la nariz, otro en cada ojo y algún que otro orificio, en mi caso se manifiesta mucho del primero al quinto, falta de humor, sintiendo nostalgia de manera constante y pena y tristeza por tiempos pasados, que no mejores, pero imagino que es a lo que está una acostumbrada y por supuesto como no patrón relacional nefastos, gracias por tu contenido y por leer estas palabras, un gran abrazo y de nuevo gracias🙏🏻

    1. Mari Cruz, «mae mía» no había visto tu comentario hasta ahora.
      Pues si, dedos en todos los orificios 😂.
      Drogas duras que nos metemos todos.
      Como dirían en alcohólicos anónimos: el primer paso es admitirlo.
      Así que ya lo has dado.
      ¡Un abrazote!

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