Lara Navarro

Después de nuestra última sesión noto una mejora bastante considerable. Los días previos a nuestro encuentro estaba con culpa, hipersensibilidad, sin valor ni referencia interna. Sentía que todo se me iba de las manos y que no tenía ningún tipo de poder para realizar el cambio que propiciaría un descanso emocional. Prácticamente sin herramientas, angustiada y sin poder parar de llorar. Y vaya, que nuestra configuración inicial era la de trabajar «la alergia al cambio», pero desde el punto en el que nos encontrábamos era imposible, ¿verdad compañera?

Lo cierto es que fue una sesión realmente mágica y esclarecedora. Si bien, es cierto que siempre que realizo una hipnosis contigo la sensación de bienestar siempre está presente. Pero esta se trataba de una sesión urgente, donde la finalidad cambiaba debido a mi estado. No obstante, al decirte mis síntomas supiste esclarecerme que me estaba sucediendo y ¿qué fue lo que sucedió?

Que la hipnosis fue un absoluto descubrimiento de algo que no era consciente en mi persona. 

Se desvelo algo importante, un instante, un suceso revivido en mi infancia, que se encontraba opacado y gracias al revivirlo pude comprender muchas cosas y de alguna manera liberar una enorme y pesada carga.  

Lo más sorprendente de esta sesión para mi, es como al que llamamos «el jefazo», el inconsciente, lo sabe absolutamente todo, y el me guío a través de tus palabras justo al momento que debía revivir, pero además de todo esto, y para más inri, pude recordar totalmente este suceso y ser consciente de algo que me a acompañado toda la vida y que me ha puesto la zancadilla tantas veces, que solo tengo ganas de esbozar sonrisa comprensiva y dando las gracias por las premisas del «no tengo» y el «no sé». He de decir que unas 42 horas más tardes ya noto resultados notorios en mi seguridad y valoración, es como si de repente se hubiese posado una madurez y confianza. Mi adulta toma el mando del vehículo que realiza el dialogo interno de mi mente. 

Estoy agradecida y creo que este es el mejor dinero gastado de mis días. No hay precio por la libertad. Así lo diría.

Gracias de nuevo, 

Deseando que llegue nuestra siguiente sesión de autodescubrimiento. Otro pasito más hacia mi libertad. Con ganas de salir de esta jaula, de pasar pantallas y salir del juego.

Un abrazo,

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